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REMEMBRANZA Y PERSPECTIVAS DE LA FIESTA VIRGEN DE LA CANDELARIA

F. Romeo Paca Pantigoso

En las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado, veíamos pasar por la esquina de las Calles Arequipa y Cajamarca, en la casa de mis abuelos, el paso fugaz pero colorido de los Sicuris de Mañazo, Sicuris Juventud Obrera, Diablada Porteño, Morenada Orkopata, Kullahuadas, Llameradas y otros conjuntos que desfilaban en forma espontanea y cada uno a su propio ritmo y en horarios diferentes que ellos mismos definían; todo esto durante la celebración de la fiesta de la Virgen de la Candelaria y su octava. Niños aún, escuchábamos la música y salíamos corriendo a la puerta de calle o a los balcones del segundo piso, sobre la calle Arequipa, que aún existen; estos eran lugares ideales para tener un buen panorama y ubicación. Nadie cobraba a nadie, todo era gratis. Pero luego, el Instituto Americano de Arte en la década del sesenta organiza

por primera vez en la Plaza de Armas de la ciudad de Puno, el Primer Concurso de Conjuntos de Trajes de Luces, para la Octava de la Fiesta de la Virgen y se constituye la Federación Folklórica Departamental de Puno, que agrupa a todos los Conjuntos de Danzas de la época que no eran más de diez.
Los conjuntos se desplazaban desde el Arco Deustua, por las calles Independencia, Lima para ingresar al Parque Pino donde se venera a la Virgen de la Candelaria, continua por Lima se ingresa a la Plaza de Armas donde se realiza la presentación de los conjuntos el día domingo de Octava de la Fiesta, con un jurado calificador y el pueblo de Puno apostado en las veredas de las calles y los graderíos del Atreo de la Catedral, como el contorno de la Plaza de Armas; concluida su presentación se desplazaban por la calle Puno y Arequipa hasta Laykakota.
Todo este escenario era natural y más que suficiente para apreciar con tranquilidad todo el espectáculo, sin nubes de fotógrafos, ambulantes, transeúntes y otros impertinentes que molesten a los espectadores y danzarines y sobre todo no se tenía que pagar asientos, ni entradas.

En esos años Puno tenía una población de poco más de cuarenta mil habitantes, no se tenía turistas nacionales, ni extranjeros; era una fiesta de los puneños.
El concurso, la organización de los propios conjuntos y la fe en la Mamita Candelaria, hizo que la fiesta vaya creciendo año tras año, hasta llegar con el concurso al Estadio “Enrique Torres Belón”; donde el espectáculo fue todo un éxito, Estadio lleno con 25,000 personas. Esta situación hace que se incorporen más conjuntos, unos por entusiasmo y otros por la taquilla, que se distribuye en un porcentaje entre todos los conjuntos.
Sin embargo, existe el interés de los pueblos de provincias y distritos, por querer participar en la fiesta; esta inquietud se concreta con la convocatoria a Concurso de Conjuntos Autóctonos el día domingo más cercano al día de la fiestade la Virgen de la Candelaria, que se celebra el 2 de

febrero de todos los años y el domingo siguiente el Concurso de Trajes de Luces, celebrando la octava de la fiesta.
La fiesta y las danzas de la Candelaria se van difundiendo rápidamente en todo el territorio nacional, en particular en las ciudades de Tacna, Moquegua, Arequipa y Cusco, a través de los residentes puneños. En Lima, la difusión también es a través de los residentes puneños organizados y en particular a través del Club Departamental “Brisas del Titicaca” que es uno de los principales difusores de nuestra cultura en la ciudad de Lima.
En el extranjero la difusión es a través de grupos de danzas que visitan Europa, EEUU y Japón y otros países del hemisferio; los turistas que estuvieron en la fiesta en años anteriores y los puneños migrantes a través de los Sicuris. En el ámbito Sud Americano los que mayor interés tienen son los bolivianos, chilenos, argentinos y brasileros; que no solo vienen a observar, sino que participan como músicos y danzarines.
Hasta la década de los ochenta, la fiesta de la Virgen de la Candelaria se desarrollaba con medio centenar de conjuntos de danzas autóctonas, con una participación de 100 a 200 integrantes entre músicos y danzarines el día domingo cercano al 2 de febrero y en la octava, los conjuntos de trajes de luces son poco más de sesenta conjuntos que tienen entre 100 a 400 integrantes en total.
El domingo cercano al día 2 de febrero y el siguiente domingo de octava se tiene la misa y procesión de la Santísima Virgen de la Candelaria, con el tradicional recorrido por la calle Lima, Plaza de Armas, calles Puno, Tacna, Pardo y nuevamente Lima hasta llegar al Parque Pino.

Los mismos domingos, se tiene en el Estadio “Enrique Torres Belón” el concurso de Danzas Autóctonas el primer domingo y el concurso de trajes de luces el segundo domingo; en el primero de los casos con medio estadio de espectadores y en el segundo con estadio lleno. Los tiempos de presentación de cada uno de los conjuntos se ha ido reduciendo de 15 minutos, hasta los 8 minutos que se tiene en la actualidad. El orden de presentación se realiza con algunas semanas de anticipación por la ahora denominada Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno. Esta es una actividad que se inicia normalmente a partir de las 8.00 a.m. y concluye entre las 16.00 y 17.00 p.m.; sin mayores contratiempos y con una calificación que es la definitiva para los grupos autóctonos y una calificación parcial del 60% para los conjuntos

de trajes de luces, que se complementa con el 40% de puntaje en la parada de veneración del día lunes de octava.
La parada de veneración hasta la década de los ochenta se iniciaba en los alrededores del Arco Deustua, bajando por la Ca. Independencia y Lima hasta el Parque Pino, que es donde se realizaba el acto de veneración a la Virgencita de la Candelaria que era ubicada en el Atreo del Templo San Juan Bautista. Posteriormente, se continuaba por la calle Lima hasta la Plaza de Armas donde se realizaba una exhibición para las autoridades que tenían un palco oficial, luego de lo cual se continua por las calles Puno, Arequipa y Av. Laykakota hasta el cementerio central de Laykakota, donde se hacia una pascana de visita a los danzarines y benefactores ya fallecidos.
Las calles quedaron estrechas para el desplazamiento de los danzarines y músicos, particularmente la calle Lima, que se estuvo convirtiendo en una bomba de tiempo y por lo tanto un peligro para la seguridad ciudadana.
En la década de los noventa se traslada el inicio del acto de veneración al cruce de la calle Lampa y la Av. Bolívar, para luego desplazarse por la misma calle Lampa, Av. La Torre, calles Deza y Lima, hasta llegar al Parque Pino y continuar el recorrido de los años anteriores.
Este nuevo recorrido se mantuvo hasta el año 2009, donde el crecimiento de la fiesta, la desorganización e improvisación, la estreches de las calles genero todo un caos; en la parada se tuvo el atropello de ambulantes transeúntes, fotógrafos, camarógrafos y espontáneos a cual mejor; falta de respeto a los danzarines, en particular a las damas.

El año 2010 se quiso mejorar la parada con un nuevo recorrido, con inicio en la calle Lampa, Av. La Torre, Calle Tacna y Av. Laykakota; sin embargo los problemas fueron los mismos y se adiciona el crecimiento desmedido de los conjuntos llegando incluso hasta 2000 integrantes que pasan en dos filas y demoran su paso hasta una hora por un punto determinado, el caos es total. Debería reglamentarse que los conjuntos no demoren más allá de 15 minutos, para lo cual se debería cronometrar en 3 a 4 puntos diferentes del recorrido, obligando a que los conjuntos hagan grupos más compactos de 5 a 6 filas. Se debería poner barreras de protección metálicas para evitar la invasión del público. Se debe prohibir la presencia de ambulantes y como alternativa se debería establecer puntos de comercialización y servicios higiénicos pre establecidos y con la debida señalización.

Los fotógrafos y camarógrafos deben tener lugares especiales para que cumplan con su trabajo y los espontáneos de deberían invadir la pista de desplazamiento.
Sin embargo, se debe tener en cuenta que nuestra fiesta a crecido tanto, que ya no es la fiesta solo de los puneños, ahora es una de las tres fiestas más importantes de América, por lo tano se debe tener una organización más profesional gerenciada por personas que conozcan de este tipo de eventos, no se puede seguir siendo espontáneos con instituciones que compiten en lugar de sumarse y realizar un solo trabajo.
La Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno, debería convocar a un concurso público, con el apoyo y auspicio de las instituciones públicas y privadas, para que se realice una propuesta de la organización de la fiesta considerando los aspectos culturales, sociales, seguridad, económicos, transporte y otros; este documento podría permitir dar orden a la fiesta, ser un marco de referencia para la definición de responsabilidades de las instituciones y sobre todo para realizar las promociones con un año de anticipación tanto a nivel nacional como internacional.

En Puno la que organiza la fiesta es la Federación a través de cada uno de su conjuntos, pero los que cobran son el Municipio, las empresas de cerveza, gaseosa, hoteles, agencias, transporte y últimamente hasta los dueños de viviendas por la ruta de la parada que no aportan un solo centavo para la presentación de los conjuntos, esta situación debe cambiar. Muchos se han rasgado las vestiduras por los 1000 soles que el Municipio entregó a los conjuntos en el presente año y que dirían de los millones de dólares que se les entrega a las torcidas de Rio de Janeiro por parte de su Municipio con la finalidad de garantizar el éxito del Carnaval. La única institución que debe organizar la fiesta es la Federación, la función del Municipio, Policía y otras instituciones es la de garantizar el orden, seguridad y limpieza; sino pongamos un ejemplo cuando se realiza un espectáculo deportivo o cultural ¿quién organiza?  Personas naturales o jurídicas. ¿Qué hacen las autoridades? Otorgan la licencia correspondiente y dan garantías a la realización del espectáculo. Eso mismo tiene que ocurrir en la fiesta de la Virgen de la Candelaria el dueño del espectáculo es la Federación y de los Actos Litúrgicos la Iglesia Católica a

través de sus instancias correspondientes ellos son los organizadores.
A futuro, tenemos que construir el santuario de la Virgen de la Candelaria en las riveras del Titicaca de modo que podemos unir para el mundo nuestro principal icono que es el Lago Titicaca y el acto de cultura viva más grande y prolongado del mundo que es la fiesta en honor de la Virgen de la Candelaria. Es importante que nuestros Arquitectos e Ingenieros diseñen un escenario permanente como es el sambodromo de Rio de Janeiro, en la actual costanera en proceso de construcción, Santuario de la Virgen con la mayor capacidad posible (verbigracia el santuario de la Virgen de Guadalupe en México) y graderías para las paradas que se realizan durante todo el año en la ciudad de Puno. Que hermosas vistas se podrían producir a través de los medios de comunicación masiva para promocionar nuestro Puno, uniendo la fe con la cultura viva y al mismo tiempo dar comodidad a los espectadores que de las calles estrechas e incomodas pasarían a cómodas graderías, con servicios higiénicos y otros servicios colaterales.
Naturalmente todo este proyecto tiene que ir acompañado de la descontaminación de la Bahía de Puno, sistema de transporte, hotelería, restaurantes, centros de recreación, artesanía y programas permanentes que muestren durante todo el año nuestro patrimonio cultural.

¡Puno se merece un obra de esta trascendencia y mucho más!

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